Trece pasos

Name: Silvia
Location: caracas, Venezuela

Saturday, May 24, 2008


Días de Cine


Una de mis primeras preocupaciones cuando fui mamá, fue como lo iba a hacer, que le iba a enseñar a esa bebé que tenía entre mis brazos y que dependía de mi para todo , conciente desde el principio de la responsabilidad eterna de traer un ser al mundo, albergue muchos miedos, una tarde, le pregunte a mamá como lo había hecho ella, que en lugar de una, tenia cuatro, es mi mejor referencia, todo lo que soy tiene su base en lo que ella me transmitió y no puedo disimular lo orgullosa que estoy de ello. Su respuesta vino acompañada de una sonrisa, de una simplicidad que no cabía en mis dilemas, en sus palabras parecía como si esos veintiseis años de trabajo y cariño constantes que me había dedicado a mi y a mis hermanos, no fueran más que algo natural, como la niña que era cuando estuve entre sus brazos la primera vez me dijo: “Tomé todo lo que me gustaba de cómo me criaron a mi, quite todo lo que no me gusto o lo que no me parecía y ya”.
Me levante un jueves años después con una pregunta persiguiéndome, si pudiera desear algo que le transmitiera a mi hija de inmediato ¿que seria?.
Primero no se porque me formulo estas preguntas tan profundas antes de las ocho de la mañana, tengo sospechas de que se debía al día que planee para las dos juntas, esas vacaciones. Me acompañaría al trabajo en la mañana, la oiría parlotear sin parar sobre sus cosas mas importantes, sus amiguitos del colegio, sobre sus planes del futuro, el programa de televisión de la noche, sobre sus adquisiciones, compra de juguetes o alguna prenda de ropa. La vería nerviosa conforme se fuera acercando la hora de ir al cine, luego el almuerzo, chucherías, las cotufas, todo salpicado con su adolescente y creciente mal humor que nos hace chocar como dos trenes a alta velocidad por breves momentos…si pudiera decirle todo lo que pierde si se pone brava por no conseguir el refresco que le gusta…así fue y yo continué buscando la respuesta.
Nos sentamos en el cine al fin, y solo pude tener claro lo que no me parece tan trascendental, lo que le puedo transmitir pero no termina de ser un todo. Entonces en esa película de niños que fuimos a ver, sale un chica pelirroja con los cabellos sueltos, va a conducir un carro de carreras, anuncian que es la primera chica que va a conducir en Nascar, ella camina decidida y orgullosa, mientras en las tribunas otras mujeres aplauden, celebran, gritan su nombre, me percato que esa es la respuesta, ¡eso es lo que quiero transmitirle!, no es una lección sobre moral o una advertencia sobre lo que le puede va a tocar vivir, es fuerza, es el poder que tenemos las mujeres de hacer realidad nuestros sueños, de apoyarnos unas a otras, es esa alegría cuando alguien de nuestro genero alcanza un logro nuevo, se destaca, orgullosa de esa primera mujer que va al espacio, de la que ocupa un cargo político importante (así sea en la China) por una amiga que comienza una nueva vida, por la que consigue un trabajo, por la que educa a sus hijos, por todas las que salen al mundo cada nuevo día y enfrentan el reto de llenar todos los roles y hacerlo bien. Quiero que se sienta orgullosa de ser mujer, libre de elegir lo que quiera ser, donde quiera estar, y con el valor de perseguir sus sueños cualquiera que estos sean...

Thursday, May 01, 2008






“La Eternidad de Un Instante”



Cuando siento la necesidad de fotografiar un objeto, igual que en las historias que escribo es siempre un algo recurrente que no me deja en paz, que me persigue, que estudio como mil veces, antes solo hacia clic y ya, ahora incluso con la tecnología digital en puerta que me permite lanzar cien fotos si quiero y descartar las otras sin mas costo que un poco de batería y memoria, me tomo mi tiempo, me enamoro del objeto en si, le busco ángulo, le descubro la silueta, le adivino la luz, lo pienso mientras trabajo, en el trafico, en las noches antes de dormir, en las mañanas antes del amanecer, en el tiempo de una canción , hablo mucho de él, pido referencias sobre como obtener una buena imagen, sobre lo que no se.

Vivo con dos excelentes fotógrafos, de los que no piensan tanto, de los que ven más allá del mundo por el lente y saben intuir cuando es el instante perfecto, uno prefiere la naturaleza y los animales, logra sin esfuerzo dejar constancia de los detalles mas mínimos, la otra simplemente juega con los temas, como una artista plástica, capta por igual animales, personas, objetos, los hace trabajar para ella en la creación sin pedir colaboración explicita, sin que el modelo o quienes la rodeamos nos demos cuenta hasta que vemos “por casualidad” su trabajo en la cámara, porque no le gusta enseñarlo.

Este arte, que para mi requiere un esfuerzo, me gusta, es como un ojo prestado con el que no solo puedo ver al mundo sino compartirlo, un día escuche que las fotos se roban algo de las personas, un poco de vida, la esencia del ser, como si con cada imagen muriéramos un poco. La primera vez me pareció algo exagerada esta afirmación, algo en mi interior se revelo molesto, contrariado, en desacuerdo, me duro poco tal sentimiento, me duro hasta que vi la romántica foto a blanco y negro de mis abuelos, justo donde guardo mis libros, mi abuelo se apoya en un lateral de su cachila, inclinado ligeramente hacia mi abuela con una semi sonrisa oculta tras un cigarro, mi abuela esta sentada dentro del carro, con la cabeza ladeada hacia el hombro de mi abuelo, y la falda ancha cubriéndole las piernas, hay alguien mas porque la foto fue tomada en un paseo, pero ellos no parecen darse cuenta y también esta la sombra de quien quizás distraídamente la tomó, pero ellos están allí para recordarme que existieron y darme fe de su cariño aun después de todos estos años, así que, que bueno si su esencia se quedo allí, para que me acompañen y me abracen el alma de vez en cuando.

Hace unos días estuve con mi hermana y su preciosa familia que viven en mi país natal, compartiendo unos días, fueron unos días maravillosos, cortos, de atardeceres completos y noches llenas de anécdotas, risas, nos vemos poco pero conforme pasan los años disfrutamos más y más cuando estamos juntas, y ella tubo la idea genial de traer grabadas varias fotos del álbum familiar lo que me permitió ver como habían crecido mis sobrinos lejos y lo divertida que es ella como mamá. Tomamos varias imagenes en el transcurso de esos días. Incluyendo la favorita de mamá a través de los años: los cuatro hermanos juntos.

Fue entonces cuando me di cuenta de que tengo mi propio concepto de lo que es una foto, tan solo es la eternidad de un instante, la memoria de quienes fuimos, de quienes somos, de lo que vivimos, de lo que sentimos, traspasados a un papel y con la posibilidad infinita y tangible de compartirlas.

Soy mejor con las palabras que con la cámara, todavía sigo esperando el momento perfecto para fotografiar el objeto de mi delirio...

Foto by Andrea C. Alvarez

Saturday, April 19, 2008


La Calle de los Hoteles


Lulú camina calle arriba dándole vueltas a la falda larga y oscura en la que se ha envuelto el escaso pellejo que tiene sobre los huesos, busca clientes en el calor bochornoso de las cinco de la tarde, viene cubierta de un maquillaje que se derrite en lamparones beige, negros, rojos, cuesta creer que consiga uno hoy, pero los hay, los ha habido siempre en la vida de Lulú, la ciudad está llena de gente en busca de un ratito de compañía, y hay quien no le importa mucho rentarla.

La calle cambio, creció, junto con ella, y los sucuchos de anuncios de neon mal sincronizados y quemados a medias donde rentaban un espacio dividido con paredes y puertas de cartón piedra, se transformaron en moteles de paredes pintadas y letreros decentes, con discretos estacionamientos y servicio de cuarto...Uno siguió a otro y a otro, primero media calle del lado izquierdo, la otra mitad del lado derecho, uno mas otro. Entre tanto la calle de los hoteles crecía, Lulú se desvanecía, lo primero en desaparecer fueron los sueños, los planes, ese brillante mañana, donde regresaría a la universidad, a la respetabilidad de un trabajito de oficina, y al pueblo con su familia, pero las deudas, la culpa, lo mal pagado de los otros trabajos, y la promesa de la eterna juventud atrapada en sus carnes, le tendieron su trampa y para cuando despertó, la calle era otra, la vida era otra y en el espejo de su habitación rentada otra envejecida la miraba todas las mañanas con los ojos perdidos en el ayer ...

Calle abajo el Viudo, al que Lulú saludo con la cabeza al pasar camina sobre la acera diez pasos hacia la Avenida, diez pasos hacia los hoteles, se lo recomendó el cardiólogo, así que lo hace cada tarde frente al porche de su casa, lo que queda de él después que su hijo Pepe planto un cartel enorme donde antes la finada tenia sus matas colgadas, ofreciendo su servicios de papel ahumado para carros, y alarmas en general. Aprovecha el paseo para ver de reojo a la Viuda, asomada al frente en su ventana del primer piso, justo debajo del cartel que reza algo parecido al de Pepe pero con otro nombre, ella no se mueve con sus cabellos blancos perfectamente peinados y los brazos cruzados en el pretil, finge estudiar el cielo escudriñar las nubes, en fin finge no verlo, pero lo espía, le cuenta los pasos, mientras los hijos de la Viuda en la planta baja montan vigilancia, quejándose en silencio de que ella no se decida a vender la casa...

La calle se llena de carros en una sola dirección, en la esquina un fiscal trata de poner orden al caos que ocasionan los que van a la izquierda y tienen que atravesar la avenida , se oyen cornetas, la luz se fuga volviéndose más tenue cada vez, el Viudo entra arrastrando los pies, otro día mas sin una palabra, la Viuda, espera un momento más, hasta que a través de la calle él es solo una sombra en la entrada, entonces entra y cierra la ventana... a y Lulú, ella rejuvenece entre las luces difusas del anochecer y va otra vez calle abajo del brazo del primer galán de esa noche...

Saturday, March 29, 2008

“La Loca de La Casa”.




La semana mayor me dedique a leer, como me gustaría decir que varios libros a la vez, pero por genética no puedo, no estoy constituida para hacerlo, debe ser por la manía que tengo de vivir los libros que leo, no puedo vivir tres vidas, ya bastante ajetreo agarro con dos.
Me encantaría contar también que soy una buena lectora, como creía antes de leer “Mientras Escribo” de S. King, donde él mismo se describe como un lector perezoso y después dice cuantos libros lee al año, ni recuerdo la cifra solo se que yo calcule que tendría que leer uno diario o algo así (sin contar que se esta quedando ciego!) para emularlo y ser una lectora“perezosa”.
A principios de año (gracias a Dios) encontré una pequeña reseña en el periódico sobre literatura y en ella la Cámara Peruana del Libro a través de su presidenta mencionaban que un buen lector debería alcanzar a leer 30 libros al año. Confeso que el promedio de la región es solo de 10 libros al año lo que nos lleva a preguntarnos que es lo que ocurre con la lectura, tengo teorías pero no soy la mas indicada para desarrollarlas. Ni que decir que voy por Marzo y solo llevo tres!
El libro que me ocupo es “La Loca de la Casa” de Rosa Montero, trata sobre el arte de escribir tema que me apasiona y de sus propias locuras, nombra algunos autores, en fin es un libro de esos que me dejan suspirando aliviada, no soy tan única en el mundo, por lo menos a ella le ocurren cosas similares, no coincidimos en todas pero con algunas me basta, que motiva a escritores consagrados a escribir, el como y los porque me atraen ...
En uno de los capítulos explica que los novelistas (prefiero decir escritores porque nunca he escrito mas de sesenta paginas juntas) somos por definición “bichos lectores” y cito: “En un precioso ensayo “Letra Herida” Nuria Amat propone a los escritores una pregunta cruel que consiste en decidir entre dos mutilaciones, dos catástrofes: si, por alguna circunstancia que no viene al caso tuvieras que elegir entre no volver a escribir o no volver a leer nunca jamás , ¿Que escogerías?”
Mi respuesta fue rotunda, aun antes de seguir leyendo, lo decidí sin vueltas, sin pensarlo, mi elección fuese siempre seguir leyendo porque no podría concebir el mundo sin lecturas sin ese placer individual, egoísta, y no se me ocurre que más de vivir una vida ajena que otro invento para mi, ahora yo les pregunto a ustedes mis queridos cyber amigos, mis escritores mas cercanos ¿Qué escogerían?...

Friday, February 29, 2008

100% Actitud o El Zapato del Pie Derecho


A Cenicienta le consiguió un príncipe, así rapidito, se midió el zapatito de cristal e instantáneamente él supo que ella era la indicada.¿ Que habrá sido de ellos después de ese final? ¿Cuántas veces ella habrá querido no haber perdido nunca el dichoso zapato?, ¿Cuántas veces él habrá sacado la cuenta de lo practico, lo económico y sano que hubiese sido lanzar el zapatito por ejemplo al estanque de las ranas?, Esta historia va de zapatos, pero por otro camino, aunque me asalten esas preguntas y no me dejen tranquila…

Sucedió una madrugada, de esas reales, sin pajaritos cantando, ni ardillitas sacudiendo el rabito, sola la cafetera colando el café, la arepa asándose lenta y yo en mi carrera contra el reloj, pantalón gris plomo, franela negra, frente al espejo me perfumo y sin encender la luz calzo los mocasines nuevos.

El derecho se me antoja holgado, todavía faltan los cinco minutos de maquillaje, los tres de cepillado del cabello y un fugaz pensamiento cruza veloz “¿Será que los pies adelgazan igual que la cintura?” y se pierde en el mar que le corresponde, se queda colgado junto con el pantalón de Diciembre, entre las cosas para hacer, y el universo de la mañana que comienza a andar iluminada por la tenue luz del carro.

El sol bosteza en el retrovisor, anaranjados citadinos se abren y con contorciones de yoga va encendiendo miles de rayos que se estiran y estiran; con la punta de uno de ellos me besa la frente, cerca de la puerta del edificio gris que me engulle por ocho horas.

En medio de la calle a la hora del almuerzo, me pareció notar que al zapato derecho le faltaba brillo, me reprendí en silencio, esos detalles cuentan...al menos para mí.

Me percate que no fue un día cualquiera, era Miércoles, mi día favorito de la semana, el balance perfecto ni muy cerca del lunes ni muy lejos del viernes, día de Pico y Placa en el Municipio donde estudia Andrea, y de esos días que por razones ajenas a mi voluntad (o por razones precisamente de voluntad) mis tacones pisan mas firmes y me siento dueña del mundo (por lo menos del pedacito de el que me corresponde) esa seguridad se extiende a lo largo y ancho de mi ser y casi se estrella contra el espejo del baño cuando la tarde describió mi reflejo completo.

Cada cabello en su lugar, delicadamente contenido por el pequeño gancho negro de todos los días, el maquillaje mas tenue que en las primeras horas de la mañana pero todavía existente, la franela negra, y una pequeña mota de polvo sujeta al ruedo del pantalón, y luego el horror…ese zapato derecho, ese que no calzaba igual, ese que le faltaba brillo, ese, ese…pertenece a otro par!! En medio de la penumbra de la madrugada me calcé un zapato de cada par!

Un poco mareada trate de evaluar la situación, ¿Qué hacer? Me vi presa del pánico, esa inestabilidad que me da no estar correctamente vestida para la ocasión (solo que esta vez era ligeramente peor, dos zapatos desiguales no es algo que se pueda ocultar o quitar como una media corrida), lo primero que me dio fue risa nunca me había ocurrido eso antes, y en cierta forma es muy cómico.

¿Qué hacer? No podía quedarme encerrada en el baño las restantes tres horas de trabajo, ni tampoco irme como más deseaba, podía exhibir mi error y reírme de mi con mis compañeras de trabajo, lo que mas me sorprendió es que nadie dijera nada, quizás…solo quizás nadie se había dado cuenta… decidí regresar discretamente a mi escritorio y no moverme en toda la tarde.

Pero una vez lejos del refugio del baño, no me pareció justo limitarme, después de todo solo era un zapato desigual, además ya me había reído de mi, ya había recordado las palabras de mi amiga y recién estrenada cuñada…” Eso te pasa a ti y al Pato Lucas” siempre que se refiere a las cosas que me ocurren, así que tampoco considere necesario compartirlo con nadie, decidí (acertadamente) hacer un experimentó, si mi actitud 100% positiva, si mi animo de dueña de mi misma (y de mi mundo) me llevaron hasta esa hora sin que nadie notara nada, bien podía seguir hasta el final de la jornada…

Resultado del experimento:
En la noche hable con mi otra cuñada, con la que trabajo y le pregunte porque no me aviso que tenía dos zapatos distintos, ¿su respuesta? No lo noto, ni nadie más, así que puedo concluir que no es lo que una vista por fuera lo que hace la diferencia sino la actitud con la que nos movemos por el mundo…

…desde ese día enciendo la luz para calzarme los zapatos!!







Wednesday, February 20, 2008




Querido Tú:


Hace tanto que no escribo una carta de amor, tampoco me acuerdo de cuando recibí la ultima, esa que guardo con Querida Carmen en el encabezado, claro que la guardo ¿para que otra cosa son las cartas de amor, sino para agarrar polvo dentro de una cajita en la parte mas oscura del closet. Ni siquiera se me ocurre abrirla alguna vez, yo no la pedí, no la esperaba, además que puedo agregar cuando después de una declaración amistosa que escalo y escalo hasta la mas apasionada de las confesiones, terminando por dar por dejar el asunto hasta ahí (incluida la amistad) alegando diferencias sociales y mal correspondido (de mi parte) el amor. En dos líneas antes de la firma las indicaciones insólitas “rompe esta carta después de leerla”. Por eso decidí con prisa encerrarla en el ayer.
Hoy entre corazones, comerciales y demás melcochas de febrero volví a recordarla (mas no a abrirla) Y tu carita se me dibuja en el aire, mas que nada amigo, tú sonrisa en ese rostro bronceado, y tus letras redondas, grandes, cuidadas ni en el recuerdo puedo verte como tu querías, sentir como tu sentías, pero, que insistencia la mía, pero es que mi cariño siempre fue sincero.
Parada aquí en el intenso recuerdo con el papelito aun guardado pese a tus instrucciones explicitas, me da por creer que la vida a veces es injusta, nos arrebato una amistad solo por el hecho de que uno descubrió sentimientos mas intensos y el otro le dio por el desamor.
No pude hacerte caso querido amigo, los dedos me quedaron enganchados al papel cuando intente romperlo, presentí que todo lo que sentías carecía de importancia para mi si lo destruía rasgándolo en dos.
Si esta fuese mi respuesta, amigo, después de no vernos nunca mas tendría que decirte voluntariamente que nunca hubo desamor de mi parte, porque eso es la ausencia de amor completa, o falta de el como quieras, y mi corazón te tenia (y te tiene) bordado, como un amigo, claro esta.
¿Qué te parece la distancia entre tu carta y la mía? ¿Lógrasete vencer tus sentimientos, lograste esquivar este amor no correspondido?¿Valió la pena perder mi amistad por eso?. En esto somos distintos a mis amores no correspondidos de aquel entonces me gusta tenerlos cerca, en principio por supongo un ataque de masoquismo, para sufrir como se debe, porque lo veía, porque no lo vía, porque me habla y porque no me hablaba y quizás, solo quizás esperar a que las cosas cambiaran…Después de leer esta respuesta, Querido Amigo, después de saber que aun siento los lazos de esta amistad, puedes romper esta carta…

Friday, February 08, 2008



De Cambios, Miedo y Valor

Hacia tiempo que no palpaba el miedo a lo desconocido, a lo nuevo, tanto que ya me había olvidado de el, de su efecto, hasta la semana pasada cuando me descubrió adormecida en los primeros días de Enero, mordió mi espíritu sin contemplación y en menos de veinticuatro horas transformo mi seguro y cómodo mundo en un lugar incierto.
Contuve el aliento asustada de ver el abismo inmenso abriéndose paso frente a mis zapatos, profundo y desconocido…excitante.

Poco a poco regreso el valor y hasta por momentos he sabido agradecer que el miedo decidiera visitarme, (me templa el espíritu) independientemente de si me gusta o no, y mientras recojo disparates (los míos) sobre mi nueva situación le indico a mis células y a mi alocada sangre que dejen la carrera, Superaremos esto no es mas que una descarga de energía vital.

Mi proceso de adaptación a lo nuevo es casi un sistema hoy en día, aunque en mi vida adulta me he vuelto tranquila y casi, casi sedentaria, existió un momento en el que me sentía completamente nómada, vivía pegada al cambio, al desprendimiento, a lo desconocido.

“Tu nunca has sido nueva” fue lo que se le ocurrió decir a José cuando me queje por ya-ni-me-acuerdo-que “date tiempo”. He sido nueva más veces que muchas personas en toda su vida, pensé, pase la primaria en tres países diferentes y en cuatro colegios distintos y me las arregle para conservarme tímida!! Puedo con esto que comienza.

Lo que ocurre es que no espero el tiempo reglamentario, después del primer día ya todo es conocido para mí, sin contar las prisas que llevo para que todo mi entorno se adapte a la nueva rutina y compagine en mi vida.

Lo nuevo tiene prioridad, para mi la dificultad del aprendizaje, el reto de lo que no conozco, para finalmente conseguir mi ritmo interno es esencial, así que lo demás queda en una pausa preocupante, porque no se me olvida de que existe todo está ahí esperando mi atención.

Así que antes que llegara mi tiempo para dedicarme nuevamente a ese libro sobre mi mesa de noche, yo ya me preocupaba porque no podría alcanzar mi meta de treinta libros por leer de este año, ¡y recién en el inicio! , con el futuro por delante, por lo que escribí en el cuaderno pero no llegaba transcribir nunca, por anotar el diario, escribir la carta, esa parte de Silvia sufriendo.

Las rutinas de la casa se me hicieron más fáciles.

Antes del cinco de Enero elabore mi lista de propósitos para el 2.008, la parte mas gruesa se la lleva la escritura, seguro por este tiempo de pausa en que el miedo me ha tenido tan congelada que percibo miles de historias flotando y no me atrevo a tomar ninguna, reconozco que ante lo nuevo mis pensamientos florean mas rápido, sin limites y las soluciones llegan a cosas tan insólitas como darle utilidad a las dos horas de cola de las tardes…
Silvia.