Friday, September 26, 2008


Bollos Pelones


Aprendí a cocinar con la mejor maestra del mundo: mi mamá, que adora los libros de recetas y de verdad cocina riquísimo, nos inicio a una edad temprana, con lo básico hervir agua para pasta, o sopa, gelatina… y luego los cuatro agarramos vuelo. A mi me parece que cualquiera de ellos cocinan mucho mejor que yo, mamá dice que cada uno tiene su especialidad. Casi siempre por el hecho de tener que hacerlo a diario, y a una hora determinada la tarea se me hace fatigoso. De alguna manera caigo en la rutina de preparar lo mismo. Hasta que llega un momento, una hora, surge una inquietud por preparar algo distinto, decido hacer algo diferente y casi siempre ese anhelo viene respaldado por alguna receta que me ronda los pensamientos a horas imprecisas.

Está vez le toco el turno a los “Bollos Pelones”me gusta esta receta, me recuerda al quinto grado, yo vestida con un uniforme de Araguaney ( camisa amarilla y pantalón marrón) y Naranjo parado exponiendo la receta para toda la clase, con su cabello claro ensortijado y sus ojos ayudándolo a combinar las expresiones para darle mas dramatismo, le preguntábamos mil veces si no serian “pollos pelones” y nos carcajeábamos en coro, él mas serio que nunca nos repetía el nombre y nos explicaba los ingredientes y detalles de la elaboración.

Repaso la receta en tanto frente a la nevera, voy enumerando los ingredientes: carne molida, cebolla, ajo, pimentón rojo para el guiso... hoy solo tengo pimentón verde, será de este, harina de maíz para la masa...claro en aquel entonces yo no sabia ni que existía la harina de maíz, en mi casa no se comían arepas, pasitas, tomate, alcaparras, que tampoco tengo, van bollos sin alcaparras...ya el guiso huele rico, me recuerda ligeramente al de las hallacas, así que sin mas decido innovar con otros sabores, los anticipo en el paladar, en el olfato, un poco de cebollin, algo de celery, pimientos dulces y picantes...que ya no recordaba que tenia, toso un poco cuando los pico, me ocurre desde aquella entrevista en que un cantante explico esa reacción al picante en la garganta, me reprendo en silencio ¿por qué no puedo nunca seguir una receta como se debe?. No lo se pero la creatividad frente a las ollas crece…

Ya tengo listo el guiso con la carne, la salsa de tomate, amaso la masa y formo con cuidado las bolitas, le hundo los dedos, ahuecándolas para que escondan al guiso, las cierro y las voy echando una a una en la salsa que hierve. Como es la segunda vez que preparo la receta, no recuerdo el tiempo de cocción necesitan los bollitos me asomo a la revista con todo listo y se me ocurre dar vuelta la pagina, allí para mi sorpresa respaldado con fotos y una meticulosa explicación consigo un procedimiento distinto al que uso para cocinarlos (dice: hervirlos en agua). Genial no solo me da por innovar sino que tampoco me tomo el tiempo de leer por completo la receta antes de comenzar!!

Tuesday, September 09, 2008


Con el "chip" encendido.



El lunes pasado se fue la luz en varios sitios de la ciudad, incluso en otras ciudades del país, varias horas después cuando deje la oficina había olvidado por completo el asunto y tome el elevador para bajar los veintiún pisos que me separan del PB en el edificio donde trabajo.

Una vez dentro no me dio tiempo de reflexionar sobre todas las medidas de seguridad que estaba quebrantando, porque quede atrapada en una conversación ajena.

Hablaban de la motivación y uno de los oradores explicaba porque las personas no somos iguales a la hora de sentirnos motivados. “existen personas que tiene el chip de la motivación apagado”,expreso uno de ellos y yo no pude estar mas de acuerdo, ilustró su frase con un ejemplo que me dejo en PB con ganas de haberme quedado atrapada unas cuantas horas en el ascensor solo por el placer de escuchar sus teorías.

Llegue al carro con los pulmones hinchados y la sonrisa relajada, a mi el chip se me recarga solo y a diario. Como es usual cuando algo me sorprende tome algunas notas en mi cuaderno y olvide el tema.

Hasta hoy, cuando un revés inesperado, un olvido, empaño ligeramente los logros de mi equipo de trabajo. Y digo ligeramente porque como es evidente en informes, y otros alcanzamos un mejor número que el cierre del mes pasado y eso no lo borra nadie.

Pasada la decepción originada por la falta de reconocimiento, entre una mezcla de sentimientos volví a recordar el asunto de la motivación y aproveche para revisar si mi chispa se encendía con la única condición de ser reconocida.

Primero me confesé sin tapujos, el hecho de que los superiores reconozcan el esfuerzo, las capacidades y el talento para llegar a las metas es una parte importante de la motivación , negármelo seria pecar de falsa modestia, y esconder esa parte terrestre, esas ansias de aplauso que todos (quiera o no) llevamos dentro.

Me gusta el reconocimiento, pero no me mantengo motivada solo por eso, seria igualarme a un simio haciendo morisquetas por un maní o dos (y eso no hace falta porque siempre los puedo comprar en el mercado de Guaicaipuro).

Sin embargo una vez pasadas estas mieles, reflexiono sobre que me mantiene tan motivada a diario, ¿Qué me eleva el espíritu para salir a conquistar una meta?.

Difícil de responder, parece tan intangible en medio de esta noche. Me gusta tener objetivos, uno en macro, que pueda ver desde arriba, para un mes, para seis, para un año, otros pequeños, divididos, de esos que se van sumando con pequeños aportes diarios, lo increíble es descubrir que siempre he sido así, lo aplico en el trabajo, en lo personal...en todo.

Celebro cada nuevo paso, cada logro con un entusiasmo que raya en lo infantil, con una sensación de bienestar, con esa paz que da el ponerle punto final a lo que sea que se esta haciendo, para pasar descansada y renovada a lo siguiente.

¿Para quién son tantas metas? ¿Contra quien compito?

Son por y para mi y mi competidor, mi rival es el mejor que he conocido hasta ahora, el que no me da tregua y me obliga a ir un poco mas cada vez: Yo misma!.