Thursday, November 16, 2006

Zutanita y Perencejo



La ultima vez que dije: “ ¡ Que pareja tan bonita hacen Zutanita y Perencejo”, el termino escapándose con un ataque apoteósico de falta de responsabilidad y ella termino persiguiéndolo disfrazándose de invisibilidad por cada calle de la ciudad. Ahora en cuanto me parece que son el “Ton” que lleva el “Son” algún par, me limito a verlos de lejos maravillándome de tanta armonía con la boca cerrada.


La pareja en cuestión no era mi amiga, sino amigos de mis amigos, no los trate mucho así que queda claro que hice un juicio precipitado, ahora nadie lo quiere reconocer pero ellos se movían al unísono se veían felices, ambos profesionales y exitosos además, con una vida social activa, gustaban de recibir gente en su casa y todo era coordinadito, uno servia los tragos y el otro acercaba los pasa palos, ni un minuto de discordancia, ni unos ojos torcidos ante un “Perencejo pásame las servilletas” “Zutanita trae hielo” hay que ver el jaleo que se arma en mi cocina cuando al señor de la casa se le da por sofreír camarones y yo lo que quiero es que me ayude con los tragos, lo dejo aquí porque voy de otra historia, y como ejemplo soy pésima.

A esta parejita feliz se les acabo el amor, se llenaron de aburrimiento (acaso les falto una buena pelea) y de infidelidades, cada uno por separado, como la ruptura definitiva llego a un mes escaso de mi afirmación me dejo mala fama entre los amigos, otra razón para mantener la boca cerrada cada vez que pienso en el mismo enunciado ¿Qué no puedo creer en la felicidad ajena? Claro que creo, pero en demasía sospecho.

Zutana se quedo con el apartamento (él fue infiel primero así que en la repartición de etiquetas quedo con la de Victimario y ella con la de Victima) los tres muchachos, el giro del carro y por supuesto el carro. De mas esta decir que Perencejo salió con lo puesto en la mañana y se las arreglo para desaparecer un par de años. Ni los amigos sabían donde estaba.

A veces cuando íbamos a una tasca que a Perencejo le gustaba mucho (y a los amigos también), nos contaba el Barman con cara de desconsuelo que acababa de irse Perencejo que se le veía acabado, hasta que alguno del grupo interrumpía con grito de indio en guerra la letanía del hombre, Perencejo no merecía nuestra lastima (al parecer ni la de nadie en el mundo) ni nuestros suspiros, él había abandonado a Zutanita y ahora la pobre bregaba con la profesión, tres hijos, la casa y para colmo no tenia quien le hiciera un café. Además que se dejara de tonterías Perencejo que hacia el en la tasca si no tomaba. Yo me quedaba en pausa preguntándome que tenia que ver el café con todo eso, seria que Perencejo le hacia el café a Zutanita, o seria que ella no se podía hacer café, no me atrevía a preguntar claro esta.

Perencejo regreso, como lo oyen, bueno mas bien apareció en la piñata del hijo mayor, llego mas gordo, mas calvo, cargado de regalos para todos (si hasta para Zutanita) con una risita nerviosa que no podía controlar cada vez que hablaba con Zutanita.

Se sentó a la salida del colchón para amarrarle los zapatos al mediano cuando saliera, desamarro globos para el menos y mancho de grama sus pantalones cuando se lanzo en pos de todos los juguetes de la piñata para el mas grande.
_ Hay que ver que este no lava en su casa, con lo que cuesta sacar las manchas de grama_ comento la mamá de Zutanita a nadie en especial pero bien duro para quien quisiera oírla en la fiesta.

Cuando ya calculábamos que la reconciliación era inminente, Zutanita le arranco de las manos una bandeja con dulcitos que Perencejo se disponía a repartir. Le dijo entre dientes pero clarito que allí nadie lo necesitaba y menos ella, se las habían arreglado bien sin él. Ella la de la fiesta no lo necesitaba pero la otra, la que organizo las cosas en la mañana y no veía la hora de terminar de llenar los globos para poder irse a arreglar, la que le temblaron las manos escogiendo los zarcillos que el le había regalado, solo para que los notara.

Esta Zutanita de la fiesta no le perdonaba nada, ni su desliz, ni su falta de responsabilidad con ella, con sus hijos, su ausencia, que estuviera gordo, que usara franela de pavo, que los niños lo siguieran adorando solo por ser su papa, que tuviera cinco novias haciendo cola por el (esto algo exagerado) y que ella rabiosa en todo este tiempo no consiguiera a nadie que le hiciera un café.


Silvia.

Saturday, November 11, 2006



Lo que espero de ti


No te pido la luna ni el sol solo abrígame cuando tenga frío


Tengo este anhelo casi infantil: que Pedro se siente a mi lado en el autobús. Si ya se que vamos a pasar tres días juntos en la playa, que se sentó a mi lado la otra mitad del viaje, pero anhelo que me escoja a mi de nuevo, esta y todas las veces que vengan.

Yo también necesito calor probaras a robarme un suspiro

Vi la costa por sobre su hombro, la vi llegar e irse a gran velocidad por la ventanilla del autobús, ahora lo que quiero es que él me tome la mano, de momento solo tengo sus miradas y alguna sonrisa soñolienta.

Y un poco de amor, lo que espero es solo un poco de amor

Llegamos al Cayo, después de tanto camino. Hermosa isla rodeada de agua cristalina, que nos acogerá por unos días. Instalamos la carpa, con un poquito de trabajo, inexpertos en nuestro primer viaje solos, agotados fuimos a refrescarnos en el mar, salí a la orilla para verlos de lejos, para ver a Pedro, y angustiarme porque estaba entre las olas con ellas y no conmigo.

Y con solo mirarte tengo,

Las chicas y yo preparamos algo de comer. Volvimos a acercarnos a la orilla a tomar los últimos rayos de sol de las cinco.
Sentada frente al mar me invadió una sensación de zozobra, un pesar indescriptible, me fui sola a caminar para entender porque Pedro se mostraba tan considerado conmigo en un momento y me ignoraba al siguiente.

Y solo espero de ti que te encuentres junto a mi

Cuando regrese aun estaban todos allí, me senté algo apartada alisando mi toalla e inexplicablemente Pedro se incorporo y se sentó a mi lado, no se que estaban hablando antes de que llegara, pero concentraron sus comentarios en la música que escuchaban y de un momento a otro nos dejaron a los dos solos.

Cuando me sienta solo, me bastaran tus ojos

Después de desear con fervor quedarme sola con Pedro, de pedirles a todos los Santos que ocurriera, me sentí incomoda y nerviosa, no me parecía igual que antes, las otras veces en el liceo, aquí la soledad es infinita.

Comenzaron a sonar varias canciones de Franco de Vita en el radio como complemento del momento.
Pedro no separaba sus ojos de los míos, ya no sentía que me ahogaban, ni me quemaban como antes, ahora ya los conocía.

Lo que espero de ti

El viento comenzó a soplar nada mas terminar de caer la tarde.
_ Esta haciendo frío_ dije para comprobar que todavía tenia voz, el solo asintió con un gesto.

No es tan solo una noche que calme las ganas de ti

Si hacia frío, y entonces en medio de nuestro silencio, de nuestras miradas, del conteo de las respiraciones y la estampida de pulsaciones escuche la letra de esa canción...”Yo no te pido la luna ni el sol...”

Solo espero de ti

No hizo falta decir nada, ni hacer nada, fue como si nos encontráramos después de tanto buscarnos, como si lo viéramos claro, como formar parte de los acordes, de la letra, para mi fue en ese momento, sin palabras, cuando me dijo “Te quiero” y no después como ocurrió realmente.

Son palabras son gestos tus manos que me hagan sentir

El agua estaba tibia cuando nos metimos al mar sin pensarlo, afuera soplaba el viento. Pedro tembló entre las suaves olas, estire mis manos hacia el, ofreciéndoselas sin pensarlo mucho, me las tomo con fuerza por primera vez, para salir a la orilla los dos juntos con los dedos entrelazados.

Un poco de amor

Si soñé algo antes del viaje, si espere algo, si siento algo que todavía no ocurre o es que ya ocurre todo y no puedo darme cuenta.

Solo espero de ti

Maria y Alba me preguntaron si él me beso en el mar, “no” conteste. Y sus burlonas miradas aguaron mi tranquilidad.

No te pido la luna ni el sol solo quédate que te necesito

Nos sentamos junto al fuego, que Edgar y los demás encendieron mientras estabamos en la orilla, Alba tocaba un cuatro con no se que canción, Pedro fue a buscar un cigarrillo, lo vi a lo lejos y sonreí, ya no sentí miedo de que escogiera sentarse en otro lugar que no fuese a mi lado tal y como hizo cuando regreso.

Y descubrir por un solo momento que la vida si tiene sentido

El rodeo mis hombros y yo apoye mi cabeza en su abrazo, le mire a los ojos, probando perderme en ese ámbar brillante, me beso la frente, la mejilla y muy suavemente me rozo los labios con los suyos.

Y un poco de amor, lo que espero es solo un poco de amor...

_ Maria Isabel_ me dijo al oído_ ni te imaginas cuanto tiempo hace que te quiero.
Letra de "Lo que espero de ti": Franco de Vita.
Letra de la otra historia: Silvia.