Friday, February 29, 2008

100% Actitud o El Zapato del Pie Derecho


A Cenicienta le consiguió un príncipe, así rapidito, se midió el zapatito de cristal e instantáneamente él supo que ella era la indicada.¿ Que habrá sido de ellos después de ese final? ¿Cuántas veces ella habrá querido no haber perdido nunca el dichoso zapato?, ¿Cuántas veces él habrá sacado la cuenta de lo practico, lo económico y sano que hubiese sido lanzar el zapatito por ejemplo al estanque de las ranas?, Esta historia va de zapatos, pero por otro camino, aunque me asalten esas preguntas y no me dejen tranquila…

Sucedió una madrugada, de esas reales, sin pajaritos cantando, ni ardillitas sacudiendo el rabito, sola la cafetera colando el café, la arepa asándose lenta y yo en mi carrera contra el reloj, pantalón gris plomo, franela negra, frente al espejo me perfumo y sin encender la luz calzo los mocasines nuevos.

El derecho se me antoja holgado, todavía faltan los cinco minutos de maquillaje, los tres de cepillado del cabello y un fugaz pensamiento cruza veloz “¿Será que los pies adelgazan igual que la cintura?” y se pierde en el mar que le corresponde, se queda colgado junto con el pantalón de Diciembre, entre las cosas para hacer, y el universo de la mañana que comienza a andar iluminada por la tenue luz del carro.

El sol bosteza en el retrovisor, anaranjados citadinos se abren y con contorciones de yoga va encendiendo miles de rayos que se estiran y estiran; con la punta de uno de ellos me besa la frente, cerca de la puerta del edificio gris que me engulle por ocho horas.

En medio de la calle a la hora del almuerzo, me pareció notar que al zapato derecho le faltaba brillo, me reprendí en silencio, esos detalles cuentan...al menos para mí.

Me percate que no fue un día cualquiera, era Miércoles, mi día favorito de la semana, el balance perfecto ni muy cerca del lunes ni muy lejos del viernes, día de Pico y Placa en el Municipio donde estudia Andrea, y de esos días que por razones ajenas a mi voluntad (o por razones precisamente de voluntad) mis tacones pisan mas firmes y me siento dueña del mundo (por lo menos del pedacito de el que me corresponde) esa seguridad se extiende a lo largo y ancho de mi ser y casi se estrella contra el espejo del baño cuando la tarde describió mi reflejo completo.

Cada cabello en su lugar, delicadamente contenido por el pequeño gancho negro de todos los días, el maquillaje mas tenue que en las primeras horas de la mañana pero todavía existente, la franela negra, y una pequeña mota de polvo sujeta al ruedo del pantalón, y luego el horror…ese zapato derecho, ese que no calzaba igual, ese que le faltaba brillo, ese, ese…pertenece a otro par!! En medio de la penumbra de la madrugada me calcé un zapato de cada par!

Un poco mareada trate de evaluar la situación, ¿Qué hacer? Me vi presa del pánico, esa inestabilidad que me da no estar correctamente vestida para la ocasión (solo que esta vez era ligeramente peor, dos zapatos desiguales no es algo que se pueda ocultar o quitar como una media corrida), lo primero que me dio fue risa nunca me había ocurrido eso antes, y en cierta forma es muy cómico.

¿Qué hacer? No podía quedarme encerrada en el baño las restantes tres horas de trabajo, ni tampoco irme como más deseaba, podía exhibir mi error y reírme de mi con mis compañeras de trabajo, lo que mas me sorprendió es que nadie dijera nada, quizás…solo quizás nadie se había dado cuenta… decidí regresar discretamente a mi escritorio y no moverme en toda la tarde.

Pero una vez lejos del refugio del baño, no me pareció justo limitarme, después de todo solo era un zapato desigual, además ya me había reído de mi, ya había recordado las palabras de mi amiga y recién estrenada cuñada…” Eso te pasa a ti y al Pato Lucas” siempre que se refiere a las cosas que me ocurren, así que tampoco considere necesario compartirlo con nadie, decidí (acertadamente) hacer un experimentó, si mi actitud 100% positiva, si mi animo de dueña de mi misma (y de mi mundo) me llevaron hasta esa hora sin que nadie notara nada, bien podía seguir hasta el final de la jornada…

Resultado del experimento:
En la noche hable con mi otra cuñada, con la que trabajo y le pregunte porque no me aviso que tenía dos zapatos distintos, ¿su respuesta? No lo noto, ni nadie más, así que puedo concluir que no es lo que una vista por fuera lo que hace la diferencia sino la actitud con la que nos movemos por el mundo…

…desde ese día enciendo la luz para calzarme los zapatos!!







Wednesday, February 20, 2008




Querido Tú:


Hace tanto que no escribo una carta de amor, tampoco me acuerdo de cuando recibí la ultima, esa que guardo con Querida Carmen en el encabezado, claro que la guardo ¿para que otra cosa son las cartas de amor, sino para agarrar polvo dentro de una cajita en la parte mas oscura del closet. Ni siquiera se me ocurre abrirla alguna vez, yo no la pedí, no la esperaba, además que puedo agregar cuando después de una declaración amistosa que escalo y escalo hasta la mas apasionada de las confesiones, terminando por dar por dejar el asunto hasta ahí (incluida la amistad) alegando diferencias sociales y mal correspondido (de mi parte) el amor. En dos líneas antes de la firma las indicaciones insólitas “rompe esta carta después de leerla”. Por eso decidí con prisa encerrarla en el ayer.
Hoy entre corazones, comerciales y demás melcochas de febrero volví a recordarla (mas no a abrirla) Y tu carita se me dibuja en el aire, mas que nada amigo, tú sonrisa en ese rostro bronceado, y tus letras redondas, grandes, cuidadas ni en el recuerdo puedo verte como tu querías, sentir como tu sentías, pero, que insistencia la mía, pero es que mi cariño siempre fue sincero.
Parada aquí en el intenso recuerdo con el papelito aun guardado pese a tus instrucciones explicitas, me da por creer que la vida a veces es injusta, nos arrebato una amistad solo por el hecho de que uno descubrió sentimientos mas intensos y el otro le dio por el desamor.
No pude hacerte caso querido amigo, los dedos me quedaron enganchados al papel cuando intente romperlo, presentí que todo lo que sentías carecía de importancia para mi si lo destruía rasgándolo en dos.
Si esta fuese mi respuesta, amigo, después de no vernos nunca mas tendría que decirte voluntariamente que nunca hubo desamor de mi parte, porque eso es la ausencia de amor completa, o falta de el como quieras, y mi corazón te tenia (y te tiene) bordado, como un amigo, claro esta.
¿Qué te parece la distancia entre tu carta y la mía? ¿Lógraste vencer tus sentimientos, lograste esquivar este amor no correspondido?¿Valió la pena perder mi amistad por eso?. En esto somos distintos a mis amores no correspondidos de aquel entonces me gusta tenerlos cerca, en principio por supongo un ataque de masoquismo, para sufrir como se debe, porque lo veía, porque no lo vía, porque me habla y porque no me hablaba y quizás, solo quizás esperar a que las cosas cambiaran…Después de leer esta respuesta, Querido Amigo, después de saber que aun siento los lazos de esta amistad, puedes romper esta carta…

Friday, February 08, 2008



De Cambios, Miedo y Valor

Hacia tiempo que no palpaba el miedo a lo desconocido, a lo nuevo, tanto que ya me había olvidado de el, de su efecto, hasta la semana pasada cuando me descubrió adormecida en los primeros días de Enero, mordió mi espíritu sin contemplación y en menos de veinticuatro horas transformo mi seguro y cómodo mundo en un lugar incierto.
Contuve el aliento asustada de ver el abismo inmenso abriéndose paso frente a mis zapatos, profundo y desconocido…excitante.

Poco a poco regreso el valor y hasta por momentos he sabido agradecer que el miedo decidiera visitarme, (me templa el espíritu) independientemente de si me gusta o no, y mientras recojo disparates (los míos) sobre mi nueva situación le indico a mis células y a mi alocada sangre que dejen la carrera, Superaremos esto no es mas que una descarga de energía vital.

Mi proceso de adaptación a lo nuevo es casi un sistema hoy en día, aunque en mi vida adulta me he vuelto tranquila y casi, casi sedentaria, existió un momento en el que me sentía completamente nómada, vivía pegada al cambio, al desprendimiento, a lo desconocido.

“Tu nunca has sido nueva” fue lo que se le ocurrió decir a José cuando me queje por ya-ni-me-acuerdo-que “date tiempo”. He sido nueva más veces que muchas personas en toda su vida, pensé, pase la primaria en tres países diferentes y en cuatro colegios distintos y me las arregle para conservarme tímida!! Puedo con esto que comienza.

Lo que ocurre es que no espero el tiempo reglamentario, después del primer día ya todo es conocido para mí, sin contar las prisas que llevo para que todo mi entorno se adapte a la nueva rutina y compagine en mi vida.

Lo nuevo tiene prioridad, para mi la dificultad del aprendizaje, el reto de lo que no conozco, para finalmente conseguir mi ritmo interno es esencial, así que lo demás queda en una pausa preocupante, porque no se me olvida de que existe todo está ahí esperando mi atención.

Así que antes que llegara mi tiempo para dedicarme nuevamente a ese libro sobre mi mesa de noche, yo ya me preocupaba porque no podría alcanzar mi meta de treinta libros por leer de este año, ¡y recién en el inicio! , con el futuro por delante, por lo que escribí en el cuaderno pero no llegaba transcribir nunca, por anotar el diario, escribir la carta, esa parte de Silvia sufriendo.

Las rutinas de la casa se me hicieron más fáciles.

Antes del cinco de Enero elabore mi lista de propósitos para el 2.008, la parte mas gruesa se la lleva la escritura, seguro por este tiempo de pausa en que el miedo me ha tenido tan congelada que percibo miles de historias flotando y no me atrevo a tomar ninguna, reconozco que ante lo nuevo mis pensamientos florean mas rápido, sin limites y las soluciones llegan a cosas tan insólitas como darle utilidad a las dos horas de cola de las tardes…
Silvia.