Sofi II
Oí de buena fuente que mi antecesora tenia una etapa menos de vida que yo y que sufrió un final común en mi especie. Mi historia y la de ella se entrelazan sin rozarse, yo sobreviví gracias a ella, a su destino, les cuento porque...
Escogí bien el lugar para hacer mi capullo una vez que estuve lista, no puedo describir como lo hice, ni porque, esta en el código y con eso ha de bastar . Lo hice eso si debajo de una hoja de la planta, ah! de esa riquísima planta que me alimento y en la que me dejo mi madre un día como yo dejare a mis hijas. Busque el centro, para equilibrar el peso protegerme de las lluvias y de el intenso sol de la isla.
Y me sumí en el profundo sueño del futuro.
Hoy temprano, cuando desperté me entere de cosas asombrosas, que tengo hermanas y hermanos que son vendidos, que unas manos (¿bondadosas?) arrancaron la hoja donde hile mi capullo y la llevaron lejos, con paciencia infinita me prendieron a una rama de coco seco lejos de los elementos cambiantes, de la hoja y de la planta! .
Salí del capullo desplegando las alas, pero en este momento son inútiles, todo en mi sigue dormido y pegajoso, con excepción de mis patas, ¡que largas y esbeltas son ahora! Envió mil impulsos para poder mover las antenas y nada, después de un rato de tantos intentos lo logro!.
Hablan de que el día esta gris, de que llovió toda la noche, ¡ah el agua! En condiciones normales una gota puede estropear las alas por completo y para siempre, dentro de un capullo corremos el peligro de caer y morir es la ruleta de la vida.
Relatan todo el proceso que he sufrido, nunca lo vi de ese modo es curioso, la voz que canta dice que las posibilidades de conseguir un capullo de mariposa monarca ( o de cualquier otra mariposa imagino) es casi imposible, la otra voz responde que es cierto porque desde que me encontró lleva buscando otro y no hay.
“ Solo hojas comidas”
“ Ya sabes porque no hay orugas”
“ Estarán en la barriga de algún pájaro” (no me pareció gracioso este ultimo comentario y a la voz que canta tampoco)
Los humanos nunca han sido considerados peligrosos por las mariposas, me pregunto si debo retener esta información o dejarla volar. ¿Habrán cambiado las cosas y ahora mi especie debe protegerse?
Mi envoltura se puso verde intenso, al día siguiente de traerme palideció, un aro de color oro lo rodeo brillando, calcularon que renacería el domingo, después de ver el capullo oscurecerse, pero me adelante y amanecí en sábado mientras ellas tomaban café y tostadas con dulce de membrillo para el desayuno.
Me sujete del capullo vació y seco, todo el liquido que me cubría cayó sobre una servilleta estratégicamente colocada debajo, observaron mis alas, mis colores, lo fino de mi cuerpo, lo esbeltas de mis patas (o si mis patas me encantan!), reconocieron el milagro de la vida, lo maravilloso de la transformación de quien era a quien soy, les faltó reconocer mi trayectoria como heredera universal de todas las mariposas monarcas, las de mil travesías a través de kilómetros y kilómetros, las que hibernan y llegan justo con la primavera. No importa eso no es por aquí, la vida es mas dulce y relajada en la isla, menos viajes, menos amenazas, nos volvemos perezosas, lo reconozco, de mata en mata, de flor en flor.
Una luz brillante seca mis alas mucho mas rápido, de pronto puedo desplegarlas, es un esfuerzo, abro un poco cierro, abro un poco cierro, me acostumbro al peso, a la fuerza, hago cálculos que dentro de poco me servirán para volar, pero ahora son inútiles, solté el capullo y abrasé la ramita de coco, se siente bien.
Ya logre batir las alas un par de veces, las voces se han ido, con una cava llena de hielo y no se cuantas cosas, antes de salir cerraron bien las puertas y ventanas quieren que este aquí cuando regresen, si me lo preguntaran aquí me voy a quedar porque con esa lluvia prefiero practicar mis vuelos en este espacio bastante protegido.
Casi es de noche, descansaba en la ventana prendida de la cortina cuando escuche el ruido de la cerradura, entraron sigilosas procurando que no escapara por puerta, me encontraron enseguida tampoco tenia ganas de huir, me acostumbre a las voces y a las dimensiones del lugar, casi creo que podría quedarme aquí para siempre, abren las ventanas, entra una brisa fresca y húmeda, una le dice a la otra que me tome por las alas y me suelte pidiendo un deseo. Doy un vuelo corto hacia la derecha, no quieren agarrar las alas, reconocen que son delicadas, únicas e increíbles. No estoy interesada en salir. Unos dedos me rozan suavemente, me sujetan, así descubro como voy a sentir el viento y despegan mis preciosas patas de la cortina, es tan delicado el contacto que decido ser sumisa, me asoma a la tarde que va muriendo, todo esta gris, aun así veo por primera vez en tanto tiempo las flores y sus colores, percibo el cielo y la inmensidad transparente delante de mi, un segundo después me liberan impulsando mi cuerpo un poquito hacia arriba, subo todo lo que puedo aleteando y planeo con el viento un segundo, veo el mar en la distancia, y a otras mariposas y la tarde, decido dar un giro como agradecimiento antes de perderme y llevarme conmigo el deseo pedido.
Silvia.

