Monday, May 28, 2007


No Quiero Repetir




Hoy escogí vestirme de negro. Nadie me lo pidió, todavía decido. Ayer comprendí que la Libertad murió. Que la Palabra agoniza y yo a su lado le hago promesas vagas. Decidí dejar guardado mi Post sobre una película que vi, mis quince líneas inconclusas sobre el Viernes, la irregular bitácora de mis días y las cartas que escribo para no enviar.

No hay sorpresas para mi. No albergaba la mas mínima esperanza de que el destino fuese otro ajeno al que fue, no por derrotada, fue por analítica, por realista, cada acción en esta vida tiene su consecuencia, la del plebeyo y también la del rey.

Por esa consecuencia hoy guardo luto a la Libertad, se callan primero unos, luego otros y los que hablan y los que escriben, y los que quedan repiten como loros contagiados de una verbigracia hueca. No quiero repetir.

La Palabra palidece ante mi, estira su mano débil para encontrarla con la mía, estoy adelantándome, todavía no ha pasado nada, todavía es pronto, no creo que agonicé como pretende hacerme creer seguro padece de hipocondría y se lo imagina todo.

Ella y yo ya no podemos estar separadas somos una, no existo sin ella y ella me necesita a mi, no quiero saber si existirá sin mi.

Pero conoce la verdad, esta escrita por ella misma en la historia del mundo en el circulo que se repite y se repite, igual que aquel relato que leí, igual que en la vida.

Soy optimista, desde un punto distinto, nada consigo con tener el animo del color de mi blusa, se que el primer paso para romper el circulo es sabernos dentro de el, conocerlo y modificar sin descanso nuestro comportamiento.

Quizás podamos con La Palabra volver a tener a Libertad entre nosotros.


Silvia.


Thursday, May 24, 2007


Ecos del Pasado


“Fue difícil construir un personaje sin pasado” confeso en una entrevista el actor brasileño Rodrigo Santoro refiriéndose a su caracterización en Lost. Me quede pegada en esa verdad como si nunca antes la hubiese escuchado en mi vida.
Todos tenemos un pasado, concluí uno inmediato que vamos construyendo con nuestras propias manos y otro que va de la historia que nos respalda, va con la familia.
Soy quien soy porque otros han sido antes que yo. Otras han sido abuelas, madres, hijas, hermanas y de alguna manera han dejado un legado para mi.
Parada junto a mi mamá parezco mas una broma pesada de la vida que su hija. Ella es alta, de cabellos sedosos lisos y rubios, de ojos claros, impactante. Hay que estar acostumbrada porque a donde va llama la atención. Yo mas bajita, de cabello castaño, imposible de lo rebelde, de ojos moros oscuros, me mezclo entre el común de la gente sin muchas consecuencias. Soy su opuesto. Nadie nos imagina a simple vista como madre e hija.
Sin embargo tenemos un pasado en común, soy su eco en mas cosas de lo que a veces ella misma se imagina, en cosas simples que permanecen ocultas para la mayoría de las personas y me gusta que sea así.
Ella incentivo mi gusto por las historias de tantas veces que me repitió las de la familia, sus relatos son amplios, coloridos, divertidos con grandes cantidades de detalles y la infinita paciencia de satisfacer mi curiosidad que no termina nunca, soy una cadena de preguntas desde niña, si una tarde cualquiera nos sentamos frente a un té, yo comienzo a preguntarle, mamá ¿Cómo termino el Tío Cual en Australia? ...siempre he tenido claro que mi pasión por escribir lo herede de ella, es una gran escritora lo que pasa es que todavía no lo sabe.
Cuando nació mi hija le pregunte como se las había arreglado para criar a cuatro sin la familia cerca, ya hasta sin mi abuela. “ Tome todo lo que me pareció bien de la educación que me dieron a mi y cambie lo que no me parecía negativo o malo” me contesto.
Mi hija se parece a mi a los trece años, es idéntica a lo que fui, educarla o mejor dicho guiarla en este mundo moderno y cambiante es un reto. Lo que estuvo muy bien para mi, ha perdido validez, lo privado se ha vuelto publico. Con tanta información a su alcance antes de que estuviera preparada para contestar ella ya había formulado las preguntas, y se que seguirá sucediendo, evito la sorpresa, he tenido suerte mi hija es muy sabia, si me adelanto demasiado o me explico muy claro sobre un tema, se ríe y me dice: “¡Que cosas dices mamá!” así se que tengo que esperar.
Me falla la brújula, para encontrar el Norte algunas veces, me pregunto si lo incierto es un sentimiento constante en esto de ser mamá, no puedo imaginarme a mis abuelas dudando, ellas tenían el mundo mas pequeño, con menos angustias, con menos roles, es cierto y aun así no dejo de pensar que cada cosa que hicieron, cada cosa que hizo y hace mi mamá no son mas que pasos que me respaldan y me definen como lo que soy.



Silvia.

Thursday, May 10, 2007








“Mango Bajito”



Antes de Semana Santa los árboles de mango que rodean la casa están en flor. Cubren sus ramas de cientos de flores diminutas entre amarillas y verde claro. Luego llegan las primeras lluvias de la Semana Mayor y por selección natural mas de la mitad van a dar al piso.

Me da tristeza cada vez que esto pasa, cantidad de flores que no tuvieron oportunidad de desarrollarse y convertirse en fruto. Ley de la naturaleza, sabio equilibrio, lo reconozco, seria imposible para un árbol cargar tantos frutos entre sus ramas.

Este año parece ser la excepción, solo ha llovido dos veces, la primera sacudió bastantes flores, pero la segunda hace apenas unos días atrás no logro arrancar prácticamente ninguna fruta, ¿La causa? Ya está demasiado grandes para caer por culpa del agua, ahora la única caída que esperan es la de la madurez.

Hace días me comentaban que en Tokio un mango cuesta alrededor de noventa dólares ¡cada uno!, “Fruta exótica”, pensé en todos los mangos de los árboles de mi casa, en los de otras casas, en los de la calle, de los colegios, si es que para donde uno voltea hay un árbol cargadito de mangos.

Así que no solo el petróleo puede hacernos ricos, exportar mangos al Japón también.

De camino al trabajo se me ocurrió contar los árboles de mango en la via, al rato no sabia ni por donde iba de tantos que habíamos pasado. Cerca del medio día siempre consigo a alguien palo en mano o piedra ( para terror de los que son dueños de alguna mata) bajando mango, un obrero buscando el postre, un estudiante a la hora de la salida para entretener él estomago hasta el almuerzo, unos niños que dejan la pelota a un lado para merendar alguno y seguir con el juego, unos excursionistas bajando del Ávila.

¿Quién no ha tratado de bajar un mango de una mata en la calle alguna vez?.



Y la ciudad, y Caracas generosa nos alimenta con ellos.

Existen 500 tipos de mangos. Y millones de formas de comerlos.

Mango verde, con sal

Mango hilacha maduro

Jalea de mango verde ( Preferiblemente la de mi amiga Juani, la mejor!!)

A mí me gusta la prima del mango, La Manga, por lo entera de su pulpa.

¿Mango bajito?... pues si hay, el que se puede agarrar en el hombrillo de la Cota Mil (Avenida Boyacá) sentido El Márquez (Petare) eso si previa cola como descubrí una tarde de estas en mi regreso a casa, así que estiras la mano y ya!!!.

Silvia.