Tuesday, March 27, 2007


La Inmortalidad del Gato.


Adela vive en una calle ciega de Olivos, en la ciudad de Buenos Aires. Va calle arriba, todos los días acompañada de sus hermanos y últimamente de Julia porque su mamá espera un bebé y ya no puede caminar tanto. Pasan las vías del tren, sin prisa pero sin pausa, el terreno alrededor del hierro es de tierra aprisionada, pequeñas nubes de polvo se levantan a cada paso cubriendo los zapatos de colegio, haciendo diaria la tarea de lustrarlos más tarde. El pasto crece rebelde desde abajo de los rieles mezclado con alguna mala hierba que intenta en vano cubrirlo, Julia advierte a los niños del peligro pero es claro que hace tiempo que por ahí no pasan trenes.

Eduardo lleva delantal en tela vitre en azul celeste, sobre los pantalones y la remera, tiene una bolsita haciendo juego donde lleva la merienda. Adela y Ana van de jumper a cuadros, camisa blanca y corbata roja, el cabello atado en una cola, con los portafolios colgados al hombro.
Van primero de la mano, los cuatro, luego Julia se cansa, como los autos no pasan, entonces el grupo se transforma en una fila india, se acopla en parejas, se dispersa cada uno, solo la voz de Julia es capaz de reunirlos de nuevo cuando después de las vías viene lo de cruzar la calle.
El camino es aburrido, esta entrando el otoño pero apenas es un suspiro, todavía se puede usar la piscina del fondo después de la escuela, así que marchan con la promesa de una tarde de risas, con la ola que provocan los clavados salpicándolo todo, las brazadas en carrera y las burlas al perro de la Tía Hilda que viene a tomarse el agua.
A un lado de la vía descubren el cuerpo de un gato exánime un día, los tres niños van a la delantera, se acercan a dos pasos, el gato no se mueve, justo cuando Eduardo se agacha para tomar un palo y tocarlo Julia les grita para cruzar la calle.
Pasan la tarde haciendo conjeturas. Esta dormido, concluyen aunque saben que es poco probable que un animal este dormido y no despierte a dos pasos de un niño, de cualquier niño.
Al día siguiente el gato sigue igual, misma posición de lado, los ojos en dos rayitas negras, las patas hacia delante. Esta vez no se acercan. Se acaban las deliberaciones el gato no se ha movido: esta muerto.
Adela pasa tratando de no mirar, pero el mismo tibio sol que le calienta las tardes en la piscina, infló el cuerpo del gato alargando las veteadas rayas negras y grises.
El aire esta enrarecido cada vez que pasan cerca, es el dulce aroma a fruta que esta a punto de pudrirse esconde lo que hierve dentro del animal.
Adela y Ana se tapan la boca y la nariz cuando pasan, el hinchado cuerpo sucumbió al calor y chorrea pestilencia alrededor.
Marzo va desapareciendo y también el deseo de los chicos de que pase un tren y acabe de una vez con el espectáculo diario del gato, su olor repugnante y sus miserias.
Consultaron con julia sobre la posible tarea de enterrar al desgraciado gato. Pero esta asqueada de solo pensar en tener que manipular el cuerpo hasta un hoyo, decide darles esperanzas sobre el tren y en ultimas instancias asegurarles que pronto desaparecerá el olor cuando llegue el frío del invierno.
Entre tanto se desvanecía el olor, notaron que también la piel del pobre gato lo hacia, los pelos quedaban convertidos en bolitas y pedazos de tiras que el viento invernal iba arrastrando cada vez mas lejos ante el escudriño de los chicos.
Con las primeras lluvias, se lava el cadáver, objeto de estudio diario, unos huesos blancos llenos de cavidades comienzan a asomarse. También se terminaron las tardes de piscina, en cuanto fue posible se vació el agua y termino de pie toda azul ella contra la pared del patio, cerca del jardín. Quedan días de sol, pero ya sus rayos no calientan como en el verano.
En mayo llego el bebé, tan grande que parece un muñeco vivo, Adela y Ana se pelean por cambiarlo y levantarlo en brazos aunque casi no pueden con él. Eduardo esta menos fascinado quería que fuese nena.
Toman la misma calle para ir al colegio, dan las mismas vueltas, pero ya no voltean a ver los huesos del que un día fue un gato, vienen hablando de otras cosas, de la tarde que le espera en casa, quien baña primero al bebé, quien le cambia el pañal, hasta Julia se incluye en el sorteo.
Pasan por la vía de ese tren que nunca llega, tomando precaución, cerca de donde estuvo una vez el cadáver del gato inmortal, hoy solo en los recuerdos.


Silvia.

Tuesday, March 13, 2007



Algunas de Mis Rarezas



Romina me paso este Meme, me encanto, consiste en escribir seis (6) rarezas que uno tenga (o este dispuesto a confesar) y buscar a seis personas mas que quieran hacer el suyo... eso esta mas difícil, no creo que seis personas lean este blog... igual lanzo el meme...


_ Cuando me regalan o compro un libro que espere por mucho tiempo no puedo leerlo de una vez, lo dejo sobre mi mesa de noche o cerca de mi cama unos días, disfrutando el puro placer de tenerlo conmigo y saberlo mío.

_ Me desconecto del presente con asombrosa facilidad y desde que era niña, “A donde fuiste niña” me decía siempre mi Tiuchis, vuelo por mis propios mundos, allí resuelvo problemas cotidianos con una lógica ajena completamente a las matemáticas, invento historias, me dicto cartas y sueño despierta, puedo volver cada vez que quiera.
Esto me sirve para leer en un sitio lleno de gente, con ruido, hasta con el televisor encendido entre otras cosas .

_ Escribo en cualquier trozo de papel y en cualquier sitio, tal es mi habito que últimamente cargo en la cartera una libreta pequeña porque ya no sabia como organizar tantos papelitos! Y temí que las ideas se fueran escapando sin utilizarlas.

_ No me gusta leer las revistas arrugadas, ni con las puntas dobladas, jamás las compro si están en ese estado aunque sea la ultima y me muera por leerla.

_ Si no hago ejercicios media hora tres veces en semana todo se convierte en un caos: me duele todo el cuerpo, me vuelvo quejumbrosa, me cambia el humor, no es que con el ejercicio adelgace y todo eso, sino que equilibra mi espíritu, me da la oportunidad de tener un tiempo propio de compartir con mi mejor amiga y supongo que aplaca mi estrés.

Me falta uno...tengo que pensarlo...

_Me automedico sopa de pollo para cualquier dolor o aflicción que tenga, da lo mismo que sea del cuerpo que del corazón, si la preparo yo mucho mejor. Me gusta básica para los dolores del cuerpo: pollo, algún vegetal y si la cosa no se ve muy grave puedo incluirle algo de pasta. Para el corazón la cosa es distinta, como se trata generalmente de escasez de amor me gusta abundante en ingredientes, le agrego auyama (zapallo en Uruguay), zanahoria, cilantro, maíz en granos, pastita de sopa, en fin me inspiro en los ingredientes, solo con el aroma mientras se cocina se me levanta el animo y para cuando la como quedo convencida de que todo tiene solución en esta vida.


Ahora la cosa sigue así, si se leen estas y se animan a escribir las propias, avísenme, soy muy curiosa con las rarezas ajenas... si no tienes blog envíamelas por mail...


P.D: Meme no sale en el diccionario, pero Rareza si: “Acción caprichosa o extravagante” de las dos me quedo con Extravagante...


Silvia.

Thursday, March 08, 2007



Crónica de un Concierto.


Seis Horas para el Concierto.


Llegue al Poliedro a las dos de la tarde, la primera hora de la cola estaba full, la mas cerca de la entrada, nada mas salir del carro me abrazo un sol ardiente. ¿Necesitaría un gorro o quizás un poco de bronceador?
No paso mucho tiempo sin que llegara mas personas, y mas y mas la cola serpenteaba hacia atrás y se perdía de vista.


Cinco horas para el Concierto

De vez en cuando nos llegaba una brisa fresca y el sonido inusual del crujir de las matas del monte a nuestra izquierda. No se veía nada y al siguiente instante una llamarada lamía el tronco de un árbol mientras las cenizas daban vueltas a nuestro alrededor.
¿Deberíamos llamar a los bomberos?
Estaban mas atrás tratando de aplacar el fuego con ráfagas de agua inútiles que sofocaban las llamas altas pero no aplacaban a las listas chispas escondidas en el piso esperando un empujoncito del viento.
Oí comentarios asombrosos que me bajaron de la categoría de Fan que un día creí poseer. Iban desde gente que estaba desde las seis de la mañana haciendo la cola, pasando por una chica que dio a luz una hermosa bebe con música de Arjona de fondo hasta una embarazada poseedora de tres autógrafos y dispuesta a conseguir una foto con el al día siguiente.
Hacia rato que los vendedores ambulantes estaban cansados de pasar, tenían cintas con el nombre del artista, franelas de todos los colores, gorras con su rostro y hasta jarritas para tomar algún refresco.
Unos vendedores de fotos me encendieron la idea de enseñarle a mi amiga Marianne el Poliedro y me tome una foto a pleno sol para enviársela. Eso me recuerda que no lo he hecho.

Cuatro horas para el Concierto.

Me senté en una acera a insistencia de mi hermano y mí cuñada, nada más allí fui atacada por unas hormigas que disfrutaron comiéndome la espalda, dos zancudos confianzudos y hambrientos almorzaron en mi brazo. Tan pronto como me di cuenta que la única victima era yo me levante. Mejor de pie que otra cosa.


Dos horas para el Concierto.

A las seis la cola avanzo, podíamos ver la gente corriendo hacia la entrada. Cuando nos toco el turno de movernos un impresentable se metió entre los del grupo, al principio pensamos que era un coleado pero en seguida nos dimos cuenta que la intención no era para nada oír el concierto. A mi cuñada y a mi se nos despertó el instinto, ese que nos pone alertas ante el peligro y nos hace enfrentar las adversidades capaces de hacer cualquier cosa. Ricardo Luis emparejo el paso conmigo y me pregunto si avisábamos a la policía, le dije que no, en ese momento estaba por detrás del sujeto. Nuestro guardaespaldas dos por dos (dos metros por dos metros mi súper hermano) paso al frente del grupo, los demás nos juntamos uno detrás de otro cerrando fila encerrándolo, se le enfriaron las agallas y las ganas pero avanzo en la fila lamentablemente buscando otras posibilidades.
Le rogué al portero que no me rompiera la entrada con una sonrisa, me la devolvió, la doblo con mucho cuidado y le quito la pestaña devolviéndomela intacta.
Caminamos lo mas juntos que pudimos buscando asiento en el mejor sitio de la boleteria general, en la primera nos asomamos y decidimos que de lado estábamos mejor (el medio estaba totalmente lleno) llegamos a la sección amarilla y subimos lo mas alto que pudimos, desde allí dominábamos todo, sillas veinti algo.

Una hora para el concierto.


Abajo el escenario. La estación de metro que me describió Marianne, la puerta por donde saldría el, las pantallas gigantes, todo tal cual. Abajo en el escenario mucha gente se afanaba en acomodar las luces y probar el sonido con interminables alo, alo, uno dos tres etc.
Mi cuñada me dijo que cuando apagaran las luces aparecería el.
_ ¿ves bien desde aquí? _ me pregunto, como es mi primer concierto me consienten
_ Si, el problema no es que yo lo vea a el, sino que él me vea a mi.


Al fin llegaron las ocho
Quince minutos para el concierto
.


Se escucha un griterío mayúsculo. Desde mi puesto privilegiado vimos llegar una camioneta Van blanca de la que bajo... un hombre con bolsas y bandejas de comida.
Diez minutos para el concierto.
Otra vez se enciende a gritos el Poliedro, otra camioneta blanca, esta vez una figura altísima, con una chaqueta marrón y un maletín negro en la mano izquierda se baja, “es él” me dice mi cuñada con unos larga vistas en la mano.
Esta aquí_ pienso yo.


Las Ocho: La hora del concierto


Sufrí un grado de decepción. Esa parte puntual de mi organismo que no puede entender al resto del desorganizado mundo.

Ocho y veinte.

Suben una cortina negra, y anuncian al talonero (esa persona que no le importa que la abucheen porque quieren al artista por el que pagaron para ver)
Pedro Castillo.
Aditus_ grita mi corazón desbocado, ¿esto es una trampa del destino o que? Tanto tiempo alejada de los conciertos y vuelvo precisamente a escuchar en vivo a este señor Castillo que me encendió la adolescencia con tantos y tantos conciertos. Temí por el, pero solo fue un momento, al siguiente todo el Poliedro cantaba con el, “OH Victoria” “No te vayas ahora...” “ Tiempo dame un chance mas...” y yo me olvide que esperaba y disfrute mi recuerdo.
Pedro se va dando las gracias, espero que sintiera una milésima parte de todo lo que yo sentí, esa es la respuesta de una fan a un artista y viceversa recordarse y recibirse otra vez.
Al fin se apagan las luces, comienza a sonar la música de Iluso y el video, (¿pero es en vivo o grabada?) entran al escenario unas cuantas figuras, recuerdo los detalles que leí y no desperdicio gritos en el guitarrista que ahora lleva el cabello largo y entra primero. Lo confunden con Ricardo.
Enseguida escucho la entrada de “Para bien o para mal” y sale él, Ricardo cantando y caminando en el pasillo del medio.
Lo veo, con su abrigo marrón (como leí después, yo lo veía negro) en pleno trópico y sus zapatos blancos impensables, no me gustan los chicos con zapatos blancos pero a él se lo perdono. Su voz sube por encima del alboroto general, camina y camina, me doy cuenta de que es la primera canción que escuche cuando compre el disco, en el carro, me recreo en esos acordes por los que me gusta comenzar a escucharlo siempre, quisiera recordar el orden de todas las canciones para dar un parte veras y preciso, pero me temo que seguí el consejo de mi amiga Marianne y disfrute con todo sin intentar preservar nada para el recuerdo. Pensé en ella cuando canto “Receta”, coreábamos las canciones como un coro contratado, en ocasiones el pobre Ricardo esperaba su entrada y ya escuchaba a todos cantando lo que seguía desordenadamente y a destiempo.
Por un momento extrañe acompañar sus canciones con la computadora y mis dedos tecleando a velocidades imposibles mis ideas atolondradas.
Que voluntad para no volverse loco o equivocarse entre tantos y tantos alborotos. Alguien del publico le lanzo algo blanco que él logro esquivar gracias a me imagino tantas practicas de basketball. En un momento comenzó a sonar “La Nena”.
_ Esa canción le da miedo a Ama _ me susurra mi hermano, aunque esta claro que pudo haberlo gritado.
_ Yo no pude escucharla sino mucho después, cuando salio “Santo Pecado” Andrea tenia nueve años _ le contesto.
_ Pensé _ dice Melisa _que nunca la iba a tocar en vivo.
Yo se que un día leí que él dijo eso, ahora es parte de una campaña contra los secuestros en México, y en honor a la verdad, soy de la opinión que si tienes algo que decirle al mundo y ese mundo te escucha ¡Hazlo!
No pude cantar la canción con el, se me instalo un pesar en el pecho nada mas ver que descendía una jaula y lo encerraban, quise ver las imágenes de la pantalla (porque todavía no me he atrevido a ver el video que circula por Internet) pero no pude apartar los ojos de él y el corazón de la forma en como cantaba cada estrofa.
No llore, porque prometí al entrar que solo lloraría si el cantaba cierta canción que me encanta.
“Mojado” fue el tema que mas me gusto, lo atribuyo a la historia que relato antes, esa que habla de su familia, de sus recuerdos de infancia, con ese acento de todas partes que ha logrado perfeccionar (para mi deleite) con esa dicción clara de maestro de escuela que suena firme sin levantar la voz, le dedico la canción a su mamá, lo cual no me importo porque igual yo la escuche.
Hice un calendario de sueños, con todos los eventos de mi familia, para llegar desde octubre hasta el momento en que ambos respiráramos en el mismo lugar, nunca pensé en el instante después, en cuando se apagaran las luces, cuando llegara el siguiente amanecer, pasa tan rápido, tengo el recuerdo fugaz de haberlo visto de lejos inmenso llenando el escenario, el sonido de su voz martillando en mi oído.
Volví a escuchar su disco, volví a tener esa voz solo para mi, nos queda Abril, supongo y todos esos meses por delante…

Nota Final:

Jugué a probarme que él podría adivinar mi canción favorita y cantarla con solo pensarla, lo cual fue para mi decepción cuando no ocurrió. Lleve mi pena acuesta hasta el otro día cuando leí una critica del concierto, donde decía que el Show de Ricardo Arjona estaba todo calculado y perfectamente ensayado (pongase usted a improvisar con tanto publico al frente) entonces comprendí que si me escucho, pero no encontró la manera de cantarla.

Una vez al final de un viaje me lamente que no había podido ver todo lo que quería, José me consoló diciéndome que eso era para tener algo por que regresar, tengo dos motivos para volver a ir a un concierto de Ricardo, la pregunta es ¿me hacían falta estos motivos?


Silvia.

Thursday, March 01, 2007


LA PRIMERA VEZ QUE ÁGATA PARO EL TRÁFICO



Llego al semáforo que cruza la avenida Libertador para tomar la autopista de Prados del Este.

El Semáforo en rojo. Ningún carro alrededor.

Los pensamientos son como olas _ Le dicta un Lama desde unas lejanas líneas _ que llegan eternamente, tu debes detener esas olas con meditación y concentrarte solo en las positivas.

A las seis treinta de la mañana, sola, con el semáforo en rojo a Ágata le gusta que las olas lleguen a la playa sin detenerse a analizarlas.

Pasteles-Confitura fina- Caracolas-Empanadas Chilenas _ lee en el lateral de una camioneta enana que se paro en el canal izquierdo.

Se imagina las empanadas.

Lee el número de Registro de Información Fiscal

J-38...-.

Recuerda que debe estar bordado debajo del nombre de la empresa en los uniformes, es un requisito, lo escucho decir en la oficina.

¿ Las instalaciones Públicas tendrán todo computarizado? _ se pregunta.

Una imagen la invade, Ágata la deja:

Una chica teclea frente a una computadora el R.I.F. de una empresa y en la pantalla aparece toda la información.

Sus pensamientos son océanos llenos de olas, de interminable oleaje.

La misma chica copia los datos de libros viejísimos CON tapas negras cuarteadas.

¿Sucede esto en todas las dependencias publicas?¿En todos los países del mundo?

Luz verde. Salvada de la respuesta. Quita el pie del freno y acelera cuidadosa. Los otros carros se quedan atrás. Suenan cornetas.

De repente la camioneta blanca la empareja antes de la salida de la autopista.

Un chico le silba desde adentro.

Ágata fija la vista al frente empecinada en no voltear.

La camioneta blanca atora el trafico, vuelven a sonar las cornetas de los otros conductores.

Otro silbido cruza el aire fresco de la mañana cortándolo con una potente onda musical.

Ella sigue su camino impávida, incapaz de permitirse un pestañeo.

La insistencia de los otros conductores vence a el de los silbidos del de la camioneta arranca y se pierde en una vía paralela.

Ágata suelta una sonrisa que dejara reprimida para no darle alas al asunto.

Entre tanto toma buena nota del absurdo del asunto, y sonríe con mas ganas.

Sacando cuentas, me dice después, es el piropo mas sincero que me han regalado. Dentro de mi vehículo algo mas alto que el de el, agrega, no ha podido verme algo mas que mis hombros y mi cabeza , para ser honesta tenia los labios pálidos, el cabello amarrado y si la cuestión es presumir de ojos, puedo, pero de mirada nada porque no nos cruzamos ni una vez. Me gane mi piropo mañanero porque si, la sonrisa me quedo colgada un rato, es que es la primera vez que paro el tráfico.


Silvia.