Friday, July 28, 2006


Palabra...II

Él escribe y tiene su palabra, esa que se repite exacta, integra, cabal, perfectamente integrada a su relato y al mismo tiempo externa. Su firma. Su sello. Cuando no esta la añoro, la extraño, la busco, la espero, cuando la encuentro me rindo a sus pies, la repito en voz alta me sonrió: esta, esta, existe, es, vuelvo a leerla, me maravilla, me encanta, busco hasta el último punto, la frase completa, si, la palabra esta en el contexto, pertenece validamente a el, no ha querido decir por decir. Cierro el libro y me pregunto: ¿La incluye a propósito? Es deliberado en su escogencia? Es su marca, su individualidad entre tantas y tantas palabras sueltas. Que quiera lograrlo me parece valido, ¿otros lo han hecho? Y si no fuera así y si caminara por su inconsciente y se repitiera libremente? ¿Todo el que escribe tiene su palabra? ¿Cuánto hay que andar para descubrirla?, Cada cual tiene su particular forma de decir las cosas, de nombrar y desnombrar el mundo, mi memoria selectiva, esa que me distrae en las colas viendo solo un color de carro, una sola marca, es activa y curiosa, selecciona y busca la palabra que se repite texto a texto, imagino las manos de él, el escritor, sobre el teclado, creando, veo apoyar el dedo en la tecla, en la letra, en las letras, insertando el misterio, deleitándose en ello, código oculto, (¿hasta para el que lo usa?) para el que este atento, para el que enlace un relato con otro, el alma del escritor se escapa entre las palabras que escribe aunque trate de anudarla, cocerla, tejerla o disfrazarla, se escapa para ser ella misma y ordenar el mundo según su propio criterio libremente.

Tuesday, July 25, 2006



Palabra...

“Palabra voz exacta...”escribió Octavio Paz comenzando un poema y dos días atrás enjabonando la taza de café distraída, me llega su verso, pensaba en los relatos que tengo en archivo para publicar, sujetaba entre alfileres imaginarios la palabra “registrar” buscando un sinónimo que le devolviera al texto su significado exacto, que me acercara a lo que quería expresar cuando la anexara al resto de lo escrito. El trabajo de mis manos llenas de jabón era secundario, cada célula de mi cuerpo, cada gota de sangre, cada latido, era por y para ese pensamiento. Una vez que lo resolví, una vez que la sustituta apareció y sé mimetizó en el texto me sentí liberada y presa. Liberada del nudoso problema que ocupaba mis pensamientos en todo momento, y presa de este afán de letras que me seduce como una droga dulce cada vez más.
Existen días, horas en que lo único que quiero hacer es escribir, sentarme en ese rinconcito al que estoy aprendiendo a acoplarme y escribir sin pausa y sin descanso hasta el desmayo. Pero no es mi caso, llegar al momento de escribir tiene sus obstáculos, la rutina del día, los pendientes, las horas de tráfico, el fregadero, la cocina, la llamada que no he hecho, la reunión a la que asisto, el rato que me gusta leer, el que debo dedicar a bañarme, a comer, a lavar la ropa, a planchar, y allí en ese lugar donde la acción se presenta ante mi tan cuesta arriba, tan imposible, tan remota, descubro sorprendida y orgullosa que la primera palabra de cada frase que forma parte de un relato, de mis relatos, se gesta, nace, crece y encuentra su camino hasta esta maquina dentro de todas mis ocupaciones diarias, sin ellas de donde sacaría las historias? Puede suceder que apague la magia eliminándolas de mi vida, de momento eso no va a ocurrir, vivo de una ocupación a otra de una tarea a otra, si algo debo hacer es por supuesto darle mas espacio al tiempo de escribir, al preciso momento en el que las yemas de mis dedos cruzan tan veloces como pueden el teclado siguiendo el dictado frenético de mis pensamientos, sin ese tiempo todo es bosquejos sin relleno, todas son líneas que van quedando huérfanas y terminan estériles dentro del cuaderno rojo con dorado donde anoto mis ideas, mis deslices, mis posibilidades, mis escritos que no poseen la fuerza suficiente todavía para saltar al papel y atraparme hasta la última palabra y el punto final.
Esto es lo que quiero hacer, esto es de lo que estoy enamorada, imagino que es así como el músico siente su arte, el pintor sus colores, en mi el proceso es extraño, nunca ha llegado el día en el que pienso que no tengo nada para escribir, siempre hay algo, a veces llegan a tiempo, otras les falta maduración, las cosas comienzan aveces como las películas en el cine, otra de mis pasiones, primero veo las imágenes y luego las redacto, las imágenes varían: algunas las inventó, algunas las viví y otras como me las contaron tantas veces no puedo estar segura si las inventé o las viví. Entre palabras respiro, sueño, crezco y también muero un poquito cada día, como todos. Las Palabras me demuestran su fuerza caprichosa y completa, me obligan a hacerles reverencia cuando el suceso de lo escrito se transforma en realidad aunque sea a medias.







Thursday, July 13, 2006




Hoy cumplo treinta y ocho años, hace unos días me di cuenta que la solitaria cana que me acompaña desde los treinta y a la que he sometido a todas las torturas imaginadas desde el instante en que la vi, tiene compañera, una vecina que al peinarme le queda al frente (cuantas serán las que gracias a Dios no me veo), claro que la pienso colorear pero no con el frenesí de antes, estoy consciente de que estos cambios comienzan a suceder, así que no pienso convertirme en pelirroja otra vez, ni correr a hacerme mechas cuando quiero reflejos ni nada por el estilo, no voy a negar que me sorprende que tardaran tantos años en llegar, porque desde siempre me he sentido grande ( léase literalmente GRANDE, nunca vieja) y me asombra descubrir en mis fotos de niña que una vez fui bajita, que tuve las manos chiquitas y los brazos mas cortos, me quede con la sensación de que siempre llegue al estante mas alto de la cocina, a la rama del árbol, a la orilla de la mesa y con esa conciencia crecí sin darme cuenta.

Todos los años me regalo algo, generalmente un libro o una prenda de vestir, este año, he saciado por completo todos mis deseos, o por lo menos hasta la mañana de hoy, igual siento la necesidad de regalarme algo, medite y me concentre hasta llegar a lo que quiero, un vale con 365 días de preguntas, solo para mí, quiero ser todas las mañanas como la caricatura de Pinky preguntándole a Cerebro: ¿Qué vamos a hacer hoy Cerebro?, (¿Qué quieres hacer hoy Silvia?) y sincerarme en las respuestas, dejar a un lado los "Tengo" y llenarme de los "quiero" darle prioridad a la persona que habita dentro de mí, esa que es grande desde siempre y que necesita de mi atención.
Así que en una excepción Universal: ¡ Feliz Cumpleaños Silvia!